Algunas reflexiones sobre la crisis de competencias en la era de la industria 4.0 (1/2)

Facing the storm

¿Cómo las empresas, los gobiernos y los sistemas educativos pueden colaborar para identificar el pool de talento 4.0 que necesita la industria 4.0 y formar a los trabajadores en las competencias del siglo XXI que necesitan las organizaciones? Esta pregunta clave es la que intenta responder el informe de IBM titulado “Facing the storm. Navigating the global skills crisis” y que analizaré en esta entrada dividida en dos partes.

1. Introducción

El IBM Institute for Business Value  en colaboración con Oxford Economics ha realizado este informe en base a 5.676 encuestas a ejecutivos y líderes de 48 países distintos a nivel mundial con el objetivo de analizar el impacto de las tecnologías digitales en las competencias y el talento que actualmente demandan las organizaciones. Entre los 5.676 encuestados se encuentran 830 líderes de instituciones gubernamentales relacionadas con el mundo del trabajo y el empleo, y 1505 líderes de instituciones de educación superior. El resto son CEOs de empresas pertenecientes a 14 sectores industriales diferentes.

Los encuestados dan fe de los cambios masivos que la transformación digital esta provocando tanto en los productos, procesos y modelos de negocio de las industrias, como en el comportamiento de los usuarios y clientes. Sólo el 55% de los líderes cree que los actuales sistemas educativos de sus respectivos países estén desarrollando las competencias que sus organizaciones necesitan. Entre las competencias claves que se demandan en los empleados se citan no solo las competencias STEM sino también competencias “soft” como la comunicación, la flexibilidad o la agilidad. La figura 1 recoge las competencias críticas demandadas por estos líderes globales.

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Figura 1. Competencias críticas

A la pregunta por quién o quiénes creen que son los responsables del desarrollo de estas competencias, casi el 80% señala que esta responsabilidad es de los gobiernos, seguida por las universidades (67%), el sector privado (49%), los centros de educación secundaria (46%) y los individuos (39%) (Vid. Figura 2).

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Figura 2. Responsabilidad en el desarrollo de competencias

No obstante, solo el 50% de los CEOs cree que las universidades estén preparando adecuadamente a sus egresados y tengan la capacidad para superar este gap competencial. Y sólo el 55% del total de entrevistados cree que las las instituciones educativas están actualizando sus currículos, programas y metodologías para hacer frente a las nuevas necesidades que conlleva la industria 4.0.

En lo que respecta a los CEOs, solo el 51% cree que su organización esté dando el apoyo adecuado para el desarrollo de la carrera profesional y la formación competencial de sus empleados. Y el 55% cree que la inadecuada inversión del sector privado y de las industrias es el reto fundamental para superar el gap competencial entre lo que las empresas demandan y la oferta que encuentran. Sorprende no obstante el poco peso que se concede a la responsabilidad de los individuos en este proceso de gestión del talento.

2. Unos por otros, la casa sin barrer: o sobre la tormenta perfecta del talento que se avecina

Pese a este panorama, paradójicamente los CEOs de Europa Occidental, Norteamérica, Latinoamérica y Asia Pacífico confían en que podrán encontrar empleados con estas competencias críticas puesto que creen que estarán disponibles en los mercados locales de trabajo. Esta confianza (también podríamos llamarla complacencia) contrasta con el hecho reconocido por los propios actores claves de que no existen esfuerzos de cooperación y colaboración significativos entre los stakeholders para conseguir una adecuada gestión del talento 4.0. Sólo el 36% de los CEOs señala que su compañía colabora con universidades, y sólo el 32% de los líderes de la educación superior reconocen una colaboración efectiva con el sector privado.

Cuando se comparan las competencias críticas para cada uno de los stakeholders, se descubre que la discrepancia más alta es la existente entre los líderes industriales y los responsables gubernamentales. Los CEOs priorizan las siguientes competencias: a) STEM, b) programación, y c) competencias en lectura, escritura y aritmética, pero estas son las menos priorizadas por los gobiernos y los sistemas de empleo públicos.

Todos los stakeholders están de acuerdo en que muchos de los empleados actuales -y de las personas que conforman el actual pool de talento- tienen carencias en comunicación y trabajo en equipo, pero no están de acuerdo en quién sería el primer responsable que tendría que cambiar esta situación. Más de la mitad de los CEOs y líderes educativos señalan que ha de ser el sector privado, pero solo el 38% de los líderes gubernamentales está de acuerdo en esta aseveración. Todos coinciden, no obstante, en la centralidad que tienen los gobiernos en esta tarea. Sorprende también que solo el 47% de los líderes gubernamentales confía en que las universidades están preparadas para afrontar este reto y en que preparan a sus estudiantes en las competencias que estos necesitan pasa ser competitivos. El 49% no creen que las universidades están utilizando adecuadamente la teconología, y el 45% cree que los currículos de los centros de enseñanza superior no se adaptan a las necesidades del mercado.

Cuando se les pregunta por las estrategias para mejorar este panorama competencial en sus respectivas regiones y países, la mayoría en todos los grupos de stakeholders coinciden en que es necesario incrementar la inversión privada en programas específicos de desarrollo del talento, muy por encima de la necesidad de aumentar la financiación de la educación por parte de los gobiernos.

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Estas discrepancias y visiones tan dispares ponen en evidencia la necesidad de mejorar la comunicación y la colaboración entre los diferentes stakeholders de cara a desarrollar ecosistemas de colaboración e innovación abiertos que, de hecho, son beneficiosos para cada uno de ellos a nivel individual y para la economía en su conjunto.

No obstante, el informe de IBM señala que queda mucho por hacer para lograr un compromiso de las partes de cara a trabajar desde una perspectiva sistémica puesto que los porcentajes de colaboración son todavía muy bajos (Vid Figura 4)

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Figura 4

Para hacer frente a la crisis mundial de las competencias y el talento – que en términos cinematográficos podríamos asimilar a la que se narra en la película “Tormenta perfecta” (también basada en un hecho real- se requiere un esfuerzo de equipo en el que todos los actores del ecosistema han de estar alineados para trabajar con una misma visión estratégica. En una segunda parte de esta entrada analizaremos las propuestas del informe de IBM en esta dirección.

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