Cuatro lecciones claves para las familias con hijos de alta capacidad

Cuatro lecciones claves altas capacidades

Introducción

El objeto de este post es sintetizar cuatro lecciones claves para familias con hijos de alta capacidad extraídas de la práctica clínica a la que me he referido en la entrada anterior. Estas cuatro lecciones pueden sintetizarse en los siguientes términos:

  • Equilibrio
  • Normalizar
  • Normas y límites
  • Disfrutar

1. Equilibrio

La primera lección práctica tiene que ver con el lugar que ocupa la alta capacidad en la vida familiar, y apela a una posición de equilibrio de la misma  tanto en la dinámica familiar como en la vida individual de los hijos con alta capacidad. Ello significa poner a la alta capacidad en su lugar, evitando que esta centre o focalice de manera exclusiva y unilateral toda la dinámica familiar y la propia vida de los niños con alta capacidad, de tal forma que no se dejen en segundo plano o se consideren como realidades secundarias aspectos tan importantes para los niños como el desarrollo social, emocional o las relaciones con los iguales. Algunas familias con niños con precocidad intelectual sienten en ocasiones la tentación de que su hijo o hija participe en todas las experiencias y oportunidades para el desarrollo del talento que se ofrecen en su entorno. Hemos hablado en múltiples ocasiones de la importancia que tiene cultivar el talento, y la importancia de ello está fuera de duda. No obstante, hay que buscar un equilibrio de tal forma que no se produzca un énfasis exagerado -en términos de tiempo, dinero, energía mental, viajes o sacrificios excesivos- a la hora de promover la participación de los hijos con alta capacidad en actividades de promoción del talento en detrimento de otras experiencias de socialización. A esto nos referimos cuando hablamos de poner a la alta capacidad en su lugar, un lugar importante pero no el centro o lo más esencial de la vida familiar e individual. Este equilibrio no es una escala estándar sino que depende de cada familia, su estructura y dinámica propia. Esta clave es especialmente importante en el caso de alumnos con talentos específicos en el campo de la actividad física o el deporte o en el ámbito académico o musical. La clave para encontrar el elemento de equilibrio es el bienestar de los niños con alta capacidad. Para ello, las familias no deben olvidar que estos, al igual que el resto de niños, necesitan compartir tiempo y experiencias con otros iguales, participando en actividades lúdicas y no competitivas. Ambos cónyuges deben tener tiempo para ellos mismos a fin de sentirse plenos y felices, y no han de estar exclusivamente focalizados en su hijo o hija con alta capacidad.

2. Normalizar

La segunda lección es normalizar la alta capacidad. En sentido positivo, normalizar la alta capacidad significa que las familias y los profesionales de la educación deben animar a los alumnos de alta capacidad a participar en actividades apropiadas para su edad y desarrollo integral. Ello significa compartir experiencias tanto con iguales como con otros alumnos de alta capacidad. En el caso de las primeras (actividades con iguales no alineadas específicamente con sus talentos) se fomenta la inteligencia social o interpersonal, y en el caso de las segundas (actividades específicas con otros alumnos de alta capacidad) permiten sentirse parte de una comunidad y evitar la sensación de soledad. En sentido negativo, normalizar la alta capacidad significa no etiquetar ni prejuzgar; ver con ojos limpios a cada niño o alumno de alta capacidad, especialmente en la escuela. Normalizar no significa en ningún caso no atender a las necesidades específicas de los alumnos de alta capacidad o simplemente no intervenir con la excusa de que el alumno ya se “normalizará”, en el sentido de que con el paso del tiempo será como el resto de sus iguales.

Os recomiendo un excelente libro para cultivar esta dimensión con todos los niños, The Hurried Child: Growing up Too Fast Too Soon (Elkind, 2006), un libro al que dedicaremos una entrada específica. Normalizar significa también que cada niño tiene su propio tiempo evolutivo a nivel emocional, un tiempo que no hay que forzar para que se despliegue demasiado pronto o demasiado rápido, ocasionando dinámicas estresantes.

3. Normas y límites

La tercera lección práctica derivada de la práctica clínica consiste en establecer normas claras y limites concretos y razonados a los alumnos con alta capacidad, al igual que hacemos con el resto de los hijos. Ello significa dos cosas: a) Las normas y los límites son cruciales para todos los niños, tengan o no alta capacidad; b) Tener alta capacidad no exime del cumplimiento de las normas familiares, carecer de ellas o tener menos que los demás. Los padres y madres con hijos de alta capacidad deben establecer normas y límites ajustados a la edad de estos y acordes con expectativas positivas que fomenten su auto-eficacia y responsabilidad.

4. Disfrutar

La cuarta clave no es otra que disfrutar con nuestros hijos, tengan o no alta capacidad. Ello significa en primer lugar amarlos y quererlos de forma incondicional, creando con ellos una relación de apego y emocional profunda y estable. Os recomiendo en este sentido leer la novela de Miguel de Unamuno, Amor y pedagogía, pues el desarrollo del talento no tiene mejor fundamento que hacer del amor pedagogía. Existe un libro muy de moda en Estados Unidos que a primera vista parecería escrito por el personaje principal de esta novela unamuniana, un intelectual llamado Avito Carrascal que pretende hacer de su hijo Apolodoro un genio mediante la aplicación de los principios de la pedagogía, pero en este caso en su versión china. Me refiero al libro de la profesora Amy Chua titulado Battle Hymn of the Tiger Mother (Chua, 2011) y del que, para no extendernos más en esta entrada del último día del año, hablaremos en una entrada posterior.

Disfrutad del presente vivo y feliz año para todos, especialmente para todos los niños y niñas de alta capacidad y sus familias que he tenido la suerte de conocer este año.

Referencias

Chua, A. (2011). Battle hymn of the tiger mother. New York: Penguin Press.

Elkind, D. (2006). The hurried child: Growing up too fast too soon. Cambridge: Perseus Publishing.

 

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